La razón

Nada es casual, todo tiene un porqué, un cuando y un donde, tiene consecuencia, un número de pasos que deben cumplirse.

Tu situación actual por muy difícil, precaria o desamparada que pueda llegar a ser tiene un porqué, no será eterna, tiene un límite, y ese límite dependerá de tu capacidad de entender que ocurre, de escuchar lo que te dice Dios y como reaccionas ante ello.

Nos olvidamos de escuchar al espíritu y nos concentramos en la simple razón.

La razón lo cuestiona todo, es humana, es por irónico que suene irracional ante lo espiritual.

El color, la alegría se dibuja en el color, una persona alegre siempre llevara su aura pintada con bellos colores.  Es fácil pintar el alma, solo se necesita amar, amar sin razón.

Aprendiendo en el camino

Él nos enseña que toda vivencia tiene su fin, su cometido, nada hace para desmotivar o desvanecer, todo hace para enaltecer, cada pequeña criatura, cada ser vivo esta acá por algo, tiene una meta, una función.

La desesperanza, la desmotivación, la tristeza, la pena, el dolor, todo tiene un solo nombre: miedo.

Dolor, sufrimiento, rabia, todas son consecuencia del miedo y el miedo es una señal que te alejas de Dios.

Entre las tinieblas y el sol brillante todo esta dicho y hecho.

Nuestro camino circunda por tantos pasajes, cada uno mayor al anterior, cada enseñanza más enriquecedora que la anterior.  En nuestro corazón están todas las respuestas, en nuestra alma la voluntad divina de Dios.

Tantas palabras, tantas vocales, tanta complicación cuando lo único verdadero es verdaderamente amar.

Somos seres divinos y que nadie nos convenza de lo contrario, somos especiales porque somos.

El polvo no es mas que la acumulación de mil partes de un universo, cada uno de nosotros es una partícula que pertenece a algo mucho mayor, mucho más significante.

Nadie es nadie, todos somos todo.

Seguir adelante, adaptarnos, lanzarnos suele no ser fácil porque nos olvidamos de quien nos empuja, de quien nos proyecta, de quien nos alienta y resguarda.

Cuando escuchamos

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No somos quienes para juzgar a otros, estamos aquí y venimos por una razón, la misión de ser feliz.

Se lo ha dicho muchas veces (ser feliz) pero jamás se ha puesto en practica como Dios así lo quiere.  A través del espíritu se llega al alma, a través de la oración se llega a Dios, por medio de la sonrisa impartimos felicidad.  Tenemos el poder de ser quienes queramos, solo depende de tu voluntad, de tus ganas de querer ser feliz, de tu oración y tu paz con el Universo que eso sea posible.

Escribe, pinta, ríe, llora, baila, cualquier expresión natural que te llene de goce, que sientas que te acerca a Dios simplemente utilízala, no la abandones o abandonaras al espíritu santo.

No existen diferencias entre los hombres, solo aquello material que queremos ver.  El espíritu en cada uno de nosotros tiene el poder de ser reivindicado, tiene el poder de ser transmisor de luz, solo hace falta abrirse y escuchar el corazón, el corazón de Jesús.

Existen quienes se ocultan, quienes encierran su alma en un velo de terror, de miedo y desesperanza, se dejan atraer por el lado oscuro de la vida y por esos seres creados para tal fin. Es muy cierto que nadie puede ver la luz sin haber conocido la oscuridad.

Dios dice: Yo estoy aquí, allá, en todo y formo parte de todo. La creación existe porque yo existo, el mundo existe porque yo existo, la risa, la maldad, todo tiene su fin, tiene su razón, tiene su propósito. 

Mirar con ojos de igualdad a todo ser vivo es lograr una sabiduría solo brindada por el espíritu divino, a través de Jesús y bendecido por el padre.

No se trata de religión, nunca fue ni será el propósito, se trata de amor, de espiritualidad, se trata de fe.

Vive como nunca has vivido, ama como nunca has amado, sueña como jamás lo has hecho, lánzate a sus brazos, cierra los ojos y déjate guiar, el siempre te atrapará, jamás te dejará caer, eres su hijo(a), te ama, te creo, te lleno de vida, ahora vive para él, ilumínalo con tu sonrisa.

Tiempo

Detener el tiempo,

Dibujar otro espacio,

otro universo,

separar las dimensiones,

romper la rutina,

ver la risa verdadera…

Momentos que solemos desperdiciar mirando un reloj,

pendientes de un mundo artificial e increíblemente hostil.

Todo significa nada si no apreciamos lo que tenemos.

Cultivar la paciencia nos acerca a Dios, nos permite ver más allá de la carne y los huesos, nos permite entender y estar en paz.

Mi mente